Preservar los productos congelados sin suministro eléctrico comercial se ha vuelto una complicación para los complejos logísticos. En los depósitos de frío, el alumbrado pasa a ser secundario y únicamente se emplea la luz de las montacargas, concentrando la potencia del generador en resguardar la mercadería para evitar la pérdida de la cadena de frío.
De acuerdo con Carlos Luis Burgos, presidente de la Asociación de Logística del Ecuador, los gastos de operación dentro del rubro subieron un 8 % por la alta demanda de diésel requerida para alimentar las plantas eléctricas.
“No solamente es el hecho de obtener el insumo, que es un costo adicional, sino que eso también incluye forzar a los equipos a trabajar por 72 horas seguidas. Los que salen más perjudicados no son las grandes empresas, sino las pequeñas y medianas, que no tienen ese músculo financiero, primero, para tener energía de respaldo con un generador”, aseguró Carlos Luis Burgos, presidente de la Asociación de Logística del Ecuador.
En estas instalaciones, la maquinaria de respaldo precisa pausas técnicas, derivando en la reorganización de los horarios de ingreso y salida de carga para resguardar la temperatura de las cámaras. Dichas complicaciones se extienden además hacia otros eslabones de la logística nacional.
Según datos de Fedexpor, el 75 % de los envíos internacionales de Ecuador abarca bienes perecibles, entre ellos camarón, banano, flores y vegetales, los cuales demandan un control de temperatura estricto. Por ello, la inquietud del sector radica en las eventuales demoras operativas que impacten los embarques marítimos.
Finalmenre, ante este escenario, la industria solicita alternar los racionamientos de luz para facilitar el mantenimiento de los generadores y asegurar la conservación de los cargamentos.
