Previo a la enfermedad pandémica, solo en Quito el 23% de los individuos con trabajo ya estaban enroladas en aplicaciones virtuales, más que nada de entrega y transporte, según Pablo Brassiolo, especialista en economía gremial del Banco de Desarrollo de Latinoamérica (CAF).
Según un análisis del Conjunto Faro, pese a aquel aumento y extensión, las condiciones tareas han empeorado. De esta forma, Camila Ulloa, especialista de dicha organización, describió que, hasta 2019, un repartidor en una plataforma de entrega ganaba $400 mensuales; sin embargo su remuneración en la actualidad ha bajado a $350.
Además, su carga gremial es de, por lo menos, 45 horas semanales. En otros términos, en el mejor de los caso gana $1,94 por todas dicha horas.
Si se examina el ingreso neto, o sea, descontando los costos básicos, lo cual realmente le queda en el bolsillo a un repartidor son $216.
Paulina Durango, viceministra de trabajo, afirmó que el Regimen está consciente de esta realidad, y se tienen que buscar mecanismos para que aquellas tareas tengan superiores remuneraciones y beneficios, como la entrada a la estabilidad social.
Pese a aquello, la funcionaria reconoció que las aplicaciones virtuales no permanecen incluidas en la llamada ley de Oportunidades laborales.
