Verónica Serrano, hija del exministro del Interior y expresidente de la Asamblea Nacional, José Serrano, denunció públicamente que la detención de su padre en Miami no obedeció a razones migratorias, sino a lo que calificó como un acto de persecución política impulsado desde el Gobierno de Ecuador. Sus declaraciones se dieron en entrevistas con medios nacionales e internacionales, donde responsabilizó directamente al presidente Daniel Noboa de “orquestar” su arresto en territorio estadounidense.
José Serrano fue detenido el 7 de agosto en Miami, semanas después de que la Fiscalía General del Estado lo imputara como presunto autor intelectual en el asesinato del candidato presidencial Fernando Villavicencio. Aunque la jueza a cargo del proceso en Ecuador negó la solicitud de prisión preventiva en su contra, ordenó que el exministro se presentara cada semana en el consulado de Ecuador en Miami. No obstante, su captura en Estados Unidos generó controversia y abrió un debate sobre la cooperación judicial y la influencia del poder político en estos procesos.
Verónica Serrano señaló que su padre había solicitado asilo político y que el trámite seguía en curso, por lo que su arresto no podía justificarse en una supuesta irregularidad migratoria. Recalcó que la intervención del Gobierno ecuatoriano fue determinante y recordó que, en una entrevista con The New Yorker en 2024, el propio presidente Noboa habría admitido que pidió a EE.UU. la captura de Serrano, algo que en ese momento no se concretó. Para ella, lo ocurrido en agosto demuestra que finalmente se logró ese objetivo.
En su defensa, la hija del exministro recordó la trayectoria de Serrano frente al Ministerio del Interior, destacando que lideró operativos contra grupos criminales y que incluso fue condecorado por la DEA en 2016 por su colaboración en la lucha contra el narcotráfico. Afirmó que resulta contradictorio que ahora se lo acuse de vínculos con bandas criminales, cuando incluso un tío suyo fue asesinado por la organización delictiva Los Lobos, lo que considera una prueba de que la acusación carece de sustento.
Para Verónica Serrano, el caso de su padre se enmarca en un patrón de criminalización y uso del aparato estatal con fines políticos, que busca neutralizar a figuras incómodas en medio de la crisis de seguridad que atraviesa el país. Finalmente, Verónica Serrano advirtió que, una vez resuelta la situación migratoria, su padre está dispuesto a enfrentar las investigaciones en Ecuador, siempre que se le garantice un proceso justo y transparente.
A la vez, hizo un llamado a la comunidad internacional para que supervise el caso y evite lo que calificó como un “abuso de poder”. Mientras tanto, el proceso judicial en torno al asesinato de Villavicencio continúa, y el nombre de José Serrano sigue en el centro de una tormenta política y judicial que refleja las tensiones del país en plena lucha contra el crimen organizado y la crisis institucional.
