Tosagua, que alberga cerca de la mitad del cultivo, afronta pérdidas considerables.
La escasez de lluvias tiene un fuerte impacto en los cultivos de maíz en Manabí. A pesar de que las autoridades continúan recopilando información, un informe inicial del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca confirma la pérdida de más de seis mil hectáreas.
Los productores alertan que el perjuicio podría llegar a afectar al menos al 77 % de la siembra, en particular en cantones como Tosagua, donde se agrupa cerca del cincuenta por ciento de la producción de la provincia.
La realidad de los maizales es diferente a lo que parece a simple vista: debido a la escasez de agua, las mazorcas no llegan ni a los 20 centímetros y los tallos y raíces son débiles. Así están los cultivos en Tosagua, donde el terreno agrietado muestra el efecto de las pocas lluvias.
Este cantón alberga alrededor de 40 000 hectáreas de las 95 000 que se cultivan anualmente en Manabí. No obstante, aunque queda menos de un mes de invierno, los agricultores dicen que afrontan una temporada anómala caracterizada por días muy soleados, lo cual les hace prever una cosecha a pérdida.
«El 77% de las cosechas de maíz se está destruyendo debido a la escasez de lluvias», alertó Antonio Delgado, líder de la red agrícola.
Este año, Ocker Delgado, productor de la comunidad El Viento, planeaba cosechar aproximadamente 1 600 quintales de maíz en sus diez hectáreas. Sin embargo, estima que en las circunstancias actuales sólo podrá rescatar alrededor de 500 quintales de lo sembrado en diciembre. «Estoy perdiendo más de USD 15 000 y tengo una inversión superior a los USD 20 000», se quejó.
El maíz es uno de los componentes esenciales en la producción de balanceados que sirven a la industria avícola y porcina; por ende, si la producción disminuye, esto podría tener repercusiones en otras cadenas productivas.
En respuesta a esta circunstancia, el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca ha estado recopilando datos durante los últimos diez días con el fin de establecer acciones. De acuerdo con un reporte inicial de la entidad, en Manabí ya se han contabilizado 6.085 hectáreas de maíz dañadas y 3.642 hectáreas afectadas, pero el proceso de cuantificación de los daños sigue en marcha.
Las autoridades se refieren a la sequía como «estrés hídrico», una expresión que alude a la escasez de agua que impacta los cultivos y también desafía las medidas adoptadas para almacenar el recurso. Laura Londoño, quien dirige el Ministerio de Agricultura en Manabí, declaró: “Construimos albarradas hace cinco meses, pero están completamente secas porque no ha llovido”.
El clima también afecta a otros cultivos en la provincia, incluyendo maní, yuca, arroz, plátano, cacao y café. Estos cultivos juntos incluyen más de 11 000 hectáreas dañadas hasta esta semana.
