El Gobierno de Daniel Noboa anunció la incorporación de 1.100 megavatios (MW) al sistema eléctrico nacional durante su gestión. Sin embargo, informes técnicos y análisis de especialistas señalan que una parte importante de esta cifra corresponde a la recuperación de centrales existentes, trabajos de mantenimiento y el alquiler de barcazas térmicas, y no a nueva infraestructura de generación eléctrica.
El 27 de octubre de 2026, la ministra de Gobierno, Nataly Morillo, afirmó que la administración de Noboa ha incorporado 1.100 MW en 18 meses, equivalentes, según sus declaraciones, al 30 % de la generación eléctrica. También sostuvo que el presidente ha reiterado que no habrá apagones en el país. No obstante, los datos citados de entidades del sector eléctrico muestran diferencias entre el volumen anunciado y la capacidad de generación nueva que se ha incorporado.
Según el desglose presentado en el reportaje de Radio Pichincha, de los 1.100 MW anunciados, alrededor de 348 MW corresponden a nueva generación propia. Otros 295 MW provienen del alquiler de barcazas térmicas, mientras que el resto se relaciona con trabajos de mantenimiento y recuperación de centrales que ya formaban parte del sistema eléctrico.
Uno de los casos mencionados ocurrió en septiembre de 2026, cuando el secretario de la Administración Pública, José Julio Neira, anunció la incorporación de 145 MW procedentes de las centrales termoeléctricas Trinitaria y Aníbal Santos, en Guayaquil. Posteriormente, la Corporación Eléctrica del Ecuador (Celec) aclaró que se trataba de la reincorporación de capacidad existente, tras pruebas técnicas y labores de mantenimiento en las instalaciones.
Entre los trabajos reportados por Celec también constan el mantenimiento de una unidad de 105 MW en la hidroeléctrica Paute Molino, intervenciones en las centrales Santa Elena III y Sarapullo, pruebas de funcionamiento de unidades generadoras en Santa Cruz y la reincorporación de 65 MW en Termogás Machala. Estas acciones permiten recuperar unidades que estaban fuera de servicio, aunque no necesariamente representan un aumento de la capacidad instalada del país.
El exministro de Energía Fernando Santos Alvite cuestionó que los trabajos de mantenimiento se presenten como una expansión de la generación eléctrica. Asimismo, un exfuncionario del Operador Nacional de Electricidad (Cenace) señaló que en las cifras oficiales se incluyen intervenciones en centrales existentes y proyectos que ya estaban avanzados antes del actual periodo de Gobierno.
El reportaje también expone retrasos en proyectos eléctricos planificados. De acuerdo con la planificación citada, entre 2023 y 2026 debían entrar en operación 18 proyectos que sumarían 1.830 MW, una meta que no se habría cumplido. En el caso de los contratos de emergencia adjudicados a Progen y ATM en 2024, de los 241 MW previstos, solo 30 MW habrían llegado a operar, según información atribuida al propio Gobierno.
A estas dificultades se suman las alertas de Cenace sobre las condiciones de la infraestructura eléctrica. Su informe del Plan Bianual de Operación de abril de 2026 identificó subestaciones que operaban entre el 90 % y el 100 % de su capacidad nominal, mientras que entre enero y septiembre de este año la demanda eléctrica alcanzó los 27.532 gigavatios hora (GWh), un incremento del 13 % frente al mismo periodo de 2025.
Ante este escenario, Ecuador continúa expuesto a las variaciones climáticas y a la disponibilidad de agua para la generación hidroeléctrica. El Gobierno ha recurrido al alquiler de barcazas y a medidas de reducción del consumo eléctrico en grandes empresas industriales para enfrentar las limitaciones del sistema.
