Las autoridades de Ecuador y España lograron un significativo golpe contra el narcotráfico y el lavado de activos relacionados con la mafia albanesa. Después de dos años de investigaciones, desmantelaron una organización criminal liderada por el albanés Dritan G., quien está vinculado a Rubén Cherres.
La madrugada del martes 6 de febrero, equipos policiales y fiscales de ambos países llevaron a cabo el operativo ‘Pampa’ o ‘Gran Fénix 13’, con 57 allanamientos simultáneos.
En Ecuador, las intervenciones se realizaron en las provincias de Guayas, El Oro, Santa Elena, Cotopaxi, Pichincha y Azuay, mientras que en España se llevaron a cabo en Barcelona, Málaga, Marbella, Granada, Cádiz y Valencia.
La operación se llevó a cabo en el contexto de una investigación relacionada con el crimen organizado albanés, según informó la Fiscalía. Hasta el momento, hay 30 detenidos con fines investigativos, 12 de ellos en España, de diversas nacionalidades como ecuatoriana, española, argentina, colombiana y china.
Los detenidos son sospechosos de participar activamente en 11 hechos delictivos, en los cuales las autoridades lograron la incautación de 2,4 toneladas de droga en territorio ecuatoriano y en varios países europeos.
En España, se decomisaron cerca de USD 500,000, numerosos bienes inmuebles, vehículos de lujo y diversos productos financieros. Solo en territorio español, la policía bloqueó activos valorados en unos USD 14 millones.
La policía española señaló que la operación sigue en curso, no descartando nuevas detenciones. En total, se incautaron 10 armas, 25 vehículos, teléfonos móviles, entre otros elementos, según detalló la Fiscalía de Ecuador.
Esta operación policial se llevó a cabo después de una investigación de dos años y medio, que implicó el intercambio de información y una colaboración estrecha entre las fuerzas policiales de Ecuador y España.
Durante este período, las autoridades identificaron el modus operandi de esta organización criminal dedicada al tráfico de estupefacientes, liderada por el albanés Dritan G., quien ingresó a Ecuador en noviembre de 2009.
La organización coordinaba la compra de cocaína desde laboratorios colombianos y su posterior venta en Europa, utilizando contenedores de banano contaminados en Ecuador para el envío a destinos como Bélgica, Países Bajos, Turquía y Albania.
Además, se determinó que esta red utilizaba personas naturales y jurídicas para adquirir bienes y blanquear el dinero obtenido del narcotráfico.
