Con una mayoría consolidada que le ha permitido avanzar en la agenda política, pero cuestionado por sus opositores por falta de fiscalización, el mandatario de la Asamblea Nacional, Niels Olsen (ADN), iniciará el 14 de mayo de 2026 el segundo año de gestión.
Olsen asumió la presidencia del Legislativo el 14 de mayo de 2025. La Ley Orgánica de la Función Legislativa (LOFL) dispone que un presidente de la Asamblea durará dos años en funciones y podrá ser reelegido.
El primer año, la organización de Olsen transcurrió en medio de mayorías móviles que se impusieron en el debate y en el resultado parlamentario.
Esto colocó al movimiento de Gobierno al límite de los respaldos que requería ADN para aprobar no solo proyectos de ley de iniciativa de sus legisladores, sino también las propuestas del presidente de la República, Daniel Noboa.
Con el inicio del actual periodo legislativo, ADN llegó con 68 escaños, y logró consolidar una mayoría basada en alianzas.
La unión entre ADN y sus aliados (independientes y disidentes de Pachakutik y del correísmo) se abrió paso y aprobaron proyectos para fortalecer el plan político de Noboa y despejar el camino a la gobernabilidad. En ese periodo, las votaciones alcanzaban con frecuencia los 84 votos.
Un año después, la administración de Olsen también sigue relegando, y sin ninguna posibilidad de negociación política, a su principal detractor: la Revolución Ciudadana (RC)
Adrián Castro (ADN) opinó que la necesidad “número uno, indispensable y básica del país es la seguridad”. Por ello consideró que la Asamblea trabajará en esa línea. Sin embargo, espera que las leyes que se aprueban se hagan efectivas.
“Si aprobamos la ley de la Función Judicial y no se depura el sistema judicial no sacamos absolutamente nada, esperamos que las autoridades tomen esas herramientas y las hagan efectiva”, dijo.
La oposición pide recuperar el rol de fiscalización
Los partidos de resistencia en la Asamblea; Pachakutik, Partido Social Cristiano y Revolución Ciudadana, creen que el mejor anuncio que podría realizar Olsen en su rendición de cuentas el 14 de mayo, sería que se va a inaugurar la fiscalización. “De esta forma podría, en algo, recuperar su imagen”, dijo Alfredo Serrano (PSC).
Mariana Yumbay (Pachakutik) es pesimista sobre esto. Muestra de ello, dice, es la falta de fiscalización a Progen o el problema por el desabastecimiento de combustible.
Cree que, como ocurrió en el último año, ADN se concentrará en aprobar proyectos económicos “que no sirven para nada y “no han ayudado al pueblo, sino que han beneficiado a un grupo minúsculo, han contribuido al extractivismo, a desvincular a funcionarios del sector público”, afirmó.
Para Blasco Luna (RC), “si la Asamblea tuviese la capacidad y la independencia como primer poder del Estado debería convocar al ministro de Energía, para que rinda cuentas a los ecuatorianos sobre la falta de política pública que ha llevado al país a quedarse sin combustibles”, afirmó. (SC)
Avance de la agenda parlamentaria
A inicios de mayo, en una entrevista con medios legislativos, Olsen declaró que en casi un año de gestión se cumplió más del 50 % de la agenda parlamentaria.
El Observatorio Legislativo de la Fundación Ciudadanía y Desarrollo (FCD) dice que la agenda legislativa, es uno de los instrumentos que mide si hubo diálogo, y si ese diálogo llevó a algún resultado.
“Pero, desafortunadamente, vemos que la agenda parlamentaria, al no superar el 20% de avance, y que es distinto a lo señalado (por Olsen) demuestra que no hubo ningún mecanismo de consulta a la ciudadanía sobre las leyes prioritarias para el país”, dijo Roger Celi, coordinador del Observatorio.
Según esa instancia de seguimiento a la labor parlamentaria, en un año se aprobaron 22 leyes y se archivaron 22.
Roger Celi asume que los objetivos en el próximo año deberían apuntar a que la Asamblea cumpla la Ley Legislativa, la Constitución y transparente la información, por ejemplo, de asambleístas que han pedido la palabra y no se les otorga. Y fiscalizar. “Es una Asamblea que ha blindado las acciones del Gobierno (…), entonces no sé si se puede hablar de diálogo o una deliberación, sino de una subordinación al Ejecutivo”, expresó.
