El fomento a sus recursos y la revitalización de ideologías políticas son factores clave tras el auge temporal de las fuerzas de derecha en América Latina.
Después de la crisis sanitaria global (en 2020 y 2021), las fuerzas de derecha ampliaron su base de apoyo en la región. Junto a la inclusión de Ecuador, Costa Rica, Paraguay, Argentina, El Salvador, Panamá y República Dominicana, se unieron los gobiernos de Chile, Bolivia y Honduras.
Este fenómeno de ascenso fluctuante o contagioso ha sido examinado por dos especialistas en relación con las elecciones de segunda vuelta en Colombia y Perú.
El capital: la clave para casi todas las soluciones.
Un conocido adagio de internet sostiene que el 99 por ciento de las respuestas se relacionan con el dinero. Esta conclusión también podría aplicarse a las derechas en Latinoamérica.
El sociólogo Marco Paladines, educador en la Universidad de Berlín, lo expone de manera sencilla: “¿Cuál es la motivación de las élites de derecha? Es bastante clara: abrir oportunidades contractuales o limitar la influencia de China; eso es todo”.
Es complicado de asimilar, pero el desplazamiento hacia la derecha de gobiernos como los de Chile, Argentina y Bolivia, la victoria en la primera vuelta en Colombia y la polarización del voto en Perú, tienen un trasfondo económico. Solo eso.
Quizás por su sencillez, “su fácil entendimiento”, es que los principios de la derecha se propagan de nación en nación como un virus: la derecha por propagación.
“Estas acciones son impulsadas por grupos de análisis, algunos muy conocidos como los de Steve Bannon, un experto en consulta política internacional. Sin embargo, también es importante no olvidar a consultores políticos como Jaime Durán Barba, quien igualmente promueve el mensaje de la derecha a nivel global”.
La Doctrina Donroe
Este enfoque cuenta con una filosofía política práctica que se conoce como “Doctrina Donroe”, una versión moderna y agresiva de la Doctrina Monroe. El término es un juego de palabras que mezcla el nombre de Donald Trump con Monroe, una política exterior estadounidense proclamada en 1823 por el presidente James Monroe.
La Doctrina Monroe ve a América Latina como un área de influencia exclusiva, justificando la intervención directa y el intervencionismo estadounidense. Según Paladines, el giro a la derecha en América Latina obedece a un principio casi mecánico: si se estira una tela por sus extremos, su centro podría romperse.
“Se ha creado un vacío, una falta de confianza en la política tradicional, que facilita el surgimiento de fenómenos como Milei en Argentina, Noboa en Ecuador y De La Espriella en Colombia”.
Esta perspectiva coincide con la planteada por Pablo Stefanoni en su libro La rebeldía se volvió de derecha: “En las últimas décadas, a medida que la izquierda se volvió defensiva y se limitó a las normas del discurso políticamente correcto, especialmente su versión ‘progresista’, se fue apartando de gran manera de la imagen histórica de rebelión, desobediencia y transgresión que solía representar”.
En síntesis, nos encontramos con una derecha que compite con la izquierda en su capacidad para indignarse y ofrecer alternativas de cambio.
De acuerdo con el politólogo Juan Manuel Fuertes, en lugar de una tendencia hacia la derecha, lo que se ha propagado en la zona es la división. “Más que una identidad política basada en quiénes ocupan la presidencia, lo que realmente resalta es la polarización que se ha arraigado, ya que no existe un candidato de centro que compita en las rondas finales en Colombia y Perú”.
Fuertes sostiene que un desafío adicional de la izquierda es netamente electoral: enfrenta grandes dificultades para superar el límite electoral en la segunda vuelta.
