La suerte está echada. Acabó la primera fase de las primarias conservadoras en el Reino Unido y dos candidatos, de los diez que pusieron su nombre sobre la mesa hace apenas dos semanas, han sobrevivido. El favorito de las bases y las encuestas, Boris johson, que ha obtenido 160 votos en la quinta votación de descarte realizada entre los 313 diputados tories, se enfrentará en las próximas semanas al ministro de Exterior, Jeremy Hunt, al que han respaldado 77 de sus compañeros.
El ministro del Medio Ambiente, Michael Gove, con 75 apoyos, ha quedado eliminado. Ha luchado hasta el final, pero su confesión de haber consumido cocaína hace 20 años dio alas a todos los enemigos internos —que los tiene, y muchos— que nunca le perdonaron que traicionara hace tres años al entonces candidato Johnson.
La batalla conservadora es a partir de ahora la batalla entre un Brexit alocado e imprevisible y un Brexit responsable y serio. Hunt ha contado con el respaldo de todas las figuras del partido que no se fían de Johnson y que han apreciado la responsabilidad y experiencia demostrada por el actual ministro de Exteriores durante sus años en el Gobierno. Las fuerzas del euroescepticismo más radical se agruparán ahora en defensa del exalcalde de Londres, con la confianza de que sea Johnson quien finalmente saque al Reino Unido de la UE.
160.000 afiliados deberán ahora decidir en qué manos depositan el futuro inmediato del Partido Conservador. El ganador se hará público en la semana que comienza el próximo 22 de julio. Será entonces cuando Theresa May, todavía primera ministra, acuda al palacio de Buckingham y comunique a la reina su renuncia efectiva. El nuevo primer ministro, que con toda probabilidad deberá someterse a una moción de censura impulsada por la oposición laborista, contará apenas con tres meses para demostrar si tiene la fórmula para sacar al Reino Unido del laberinto del Brexit.
Fuente: El País
