«Trump es una gran persona, y no creo que realmente quiera desatar una guerra», afirma el presidente de Filipinas, Rodrigo Duterte, en ‘Entrevista’, de RT. ¿Qué pueden ofrecerle Rusia y China a su país que EE.UU. no puede? ¿Por qué para él Donald Trump es mejor que Barack Obama? ¿Cuánto tiempo pasará hasta que los filipinos dejen de emigrar en busca de trabajo? ¿Por qué le apoyan a pesar de que su guerra contra las drogas ha dividido al mundo?
El presidente de Filipinas, Rodrigo Duterte, asevera que se inclina por mantener buenas relaciones con Rusia y China porque estos países respetan la soberanía de los demás. «EE.UU. nos sigue viendo como un Estado vasallo, ya que estuvimos bajo su control durante 50 años», dijo el mandatario. Washington «no respeta la soberanía de los gobiernos» extranjeros y «rehúso adaptarme a la política exterior estadounidense», subrayó.
En cuanto a la disputa territorial por las islas Spratly en el mar de la China Meridional entre Pekín y varias naciones de la región, incluida Filipinas, Duterte manifestó que a diferencia de los demás países involucrados en esa puja prefiere mantener «relaciones amistosas» y «fomentar el comercio» con China.
«No puedo hacer sonar los tambores de guerra, no podemos permitírnoslo. Esto aniquilaría Filipinas. (…) Sería una imprudencia si enviara, como Vietnam, pequeños barcos sólo para acabar con la nariz rota al final del día», dijo. Argumentó que en la actualidad «hay muchísimos barcos estadounidenses» en aguas filipinas, y en caso de que Manila adopte una postura agresiva contra Pekín, la situación podría ser aprovechada por EE.UU. «bajo el pretexto» de defender Filipinas, con lo «podríamos perder el control» y «una guerra con China ahora no nos sirve».
«Los mataré. No hay dudas sobre eso»
Sobre la guerra contra las drogas que el Gobierno de Duterte lleva adelante desde 2016, y que según diferentes informes ha dejado ya más de 12.000 muertos, el entrevistado no dudó en declarar que mataría a un narcotraficante para evitar que destruya a la población con los estupefacientes. «Las drogas pueden destruir y controlar. Cualquier país puede ser destruido por su culpa. Y le he dicho a todos que si destruyen mi país, Filipinas, con drogas, los mataré. No hay dudas sobre eso», avisó.
Los métodos empleados por el líder filipino en la lucha contra las drogas han sido condenados por la comunidad internacional en reiteradas ocasiones. No obstante, el jefe de Estado asegura que las medidas adoptadas han ayudado a disminuir la criminalidad y drogadicción en su país, y que cuenta con el respaldo de la población.
FUENTE: RT EN ESPAÑOL
