El martes 03 de noviembre, el Banco Central de Paraguay (BCP) ordenó el cierre e intervino Ueno Bank, el mayor banco de dicho país con 2,9 millones de clientes en una nación de 6,1 millones de habitantes, tras detectar que su índice de solvencia había caído por debajo de la mitad del mínimo exigido.
Ese mismo día renunció el presidente del BCP, Carlos Carvallo, quien antes de llegar a la institución en 2023 había dirigido la Financiera Ueno, origen del banco intervenido, y la Fiscalía ordenó detener a ocho directivos de la entidad.
Esta situación dejó a miles de clientes de Ueno Bank sin poder recuperar sus ahorros, muchos de ellos jubilados. Posteriormente, la Fiscalía procedió a intervenir la entidad financiera y adelantó que el caso podría estar relacionado con presuntos delitos: como lesión de confianza, estafa y conducta conducente a la quiebra.
Tras los hechos acontecidos, este miércoles 04 de noviembre, el presidente de Paraguay, Santiago Peña, difundió un mensaje a la ciudadanía ante «la incertidumbre que causa esta situación» y anunció que enviará al Congreso un proyecto de ley para devolverle a los ahorristas sus fondos que quedaron acorralados.
Peña dijo que ante la preocupación de “miles de paraguayos”, decidió salir a dar la cara para “transmitir tranquilidad» a los ciudadanos con el nuevo paquete de medidas que dispuso en las últimas horas.
«El sistema financiero es fuerte, cuenta además con instituciones y mecanismos de protección”, afirmó.
Por esa misma vía, el mandatario paraguayo anunció la designación del economista y exministro Raúl Vera Bogado como nuevo titular del Banco Central -que ya digirió entre 2001 y 2002- y de dos nuevos directores.
Este mismo día, el BCP suspendió temporalmente el retiro de dinero de determinados fondos mutuos vinculados a Ueno Bank en un nuevo capítulo de la crisis bancaria que ha puesto contra las cuerdas al gobierno de Peña y llevado a la detención de ocho ejecutivos y empresarios.
El ente emisor inició la víspera un proceso de disolución del Ueno Bank, una entidad bancaria digital con estrechos vínculos con Peña.
La medida implica que todas las sucursales físicas sean cerradas y se congelen todas las operaciones digitales, retiros de dinero o transferencias. Además, dispuso la suspensión de los rescates de varios de los fondos mutuos vinculados con la entidad debido a la incertidumbre sobre el valor real de estos activos y su liquidez.
“Mientras se determina el valor de las inversiones vinculadas al banco, la pausa busca asegurar que todos los inversores de cada fondo reciban el mismo trato”, destacó la institución.
A septiembre, dos cada tres paraguayos eran clientes de Ueno Bank que además contaba con depósitos por unos USD 850 millones en fondos públicos de los cuales unos USD 380 millones corresponden a fondos invertidos por el Instituto de Previsión Social (IPS), el fondo estatal de pensiones y salud de Paraguay.
El cese de las funciones de Ueno Bank generó una ola de pánico entre los paraguayos, que salieron a las calles de la capital Asunción en diversas manifestaciones espontáneas para exigir respuestas.
En algunas zonas, se registraron incidentes entre los manifestantes y la policía, en especial cuando un grupo intentó avanzar a la sede del Congreso Nacional y fue interceptado por agentes de seguridad.
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