Israel ha sido blanco de críticas internacionales tras atacar por segundo día consecutivo a las fuerzas de paz de la ONU en Líbano. La ONU, a través de la Fuerza Interina en Líbano (FINUL), ha solicitado un cese al fuego inmediato en medio de la creciente guerra entre Israel y el grupo islamista Hezbolá. El Ejército israelí afirmó haber disparado contra una «amenaza» cercana a la posición de la ONU, mientras asegura estar investigando lo sucedido.
La situación se agravó cuando FINUL reportó explosiones en su cuartel general por segunda vez en 48 horas, resultando en dos cascos azules heridos. Las fuerzas de paz ya habían sufrido otro ataque un día antes, con dos efectivos indonesios también lesionados. Este tipo de agresiones ha generado una ola de indignación a nivel internacional, con varios líderes mundiales alzando su voz en condena.
El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, y otros líderes europeos, como el español Pedro Sánchez y la italiana Giorgia Meloni, han exigido que Israel detenga estos ataques. Sánchez incluso llamó a la comunidad internacional a cesar la entrega de armas a Israel, mientras que Macron advirtió que Francia no tolerará más incidentes similares. Las acciones de Israel han sido catalogadas como violaciones al derecho humanitario internacional.
Estos ataques coinciden con la intensificación de la ofensiva militar israelí contra Hezbolá, que comenzó el 23 de septiembre y que se ha agravado con incursiones terrestres en Líbano. El primer ministro libanés, Nayib Mikati, ha solicitado al Consejo de Seguridad de la ONU un cese al fuego inmediato, tras un ataque mortal en Beirut que dejó 22 muertos y la muerte de dos soldados libaneses en el sur del país.
