Las cifras de la violencia letal en Ecuador no dan tregua y marcan un panorama alarmante para la seguridad nacional. Entre enero y mayo de 2026, el país registró un total de 3.485 homicidios intencionales, consolidándose de manera oficial como el segundo año más violento en toda la historia republicana. Este indicador representa un promedio de 23 muertes violentas al día a escala nacional.
Los datos oficiales, recopilados por el Ministerio del Interior, revelan que la crisis de inseguridad ha experimentado una expansión territorial sin precedentes. Los crímenes se distribuyeron a lo largo de 138 cantones, lo que equivale a más del 62% del territorio ecuatoriano. Además, las estadísticas reflejan un incremento drástico del 37,1% en los asesinatos en comparación con el mismo periodo evaluado en el año 2024.
La distribución geográfica del delito sitúa a la región Costa como el epicentro absoluto de la criminalidad, concentrando los indicadores más críticos en las provincias de Guayas, Los Ríos, Manabí, El Oro y Esmeraldas. De forma individual, Guayaquil lidera la lista negra con 944 homicidios, acumulando por sí sola el 27,1% de toda la violencia letal reportada en el país.
El resto de los focos rojos se concentra en cuatro urbes específicas: Machala con 193 casos, Durán con 156, Manta con 133 y Quito con 104 decesos. Sumadas a la cifra de la urbe porteña, estas cinco ciudades aglutinan el 43,9% del total de las muertes a nivel nacional, dejando en evidencia la necesidad urgente de reevaluar las estrategias de intervención militar y policial en los distritos metropolitanos.
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