Según una primera evaluación de la Oficina de las Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres, los terremotos que sacudieron Venezuela el 24 de junio causaron daños físicos directos estimados en USD 37.000 millones en viviendas e infraestructura.
La cifra ofrece una primera medida de la destrucción causada por los dos sismos, de magnitudes 7,2 y 7,5, que ocurrieron con apenas 39 segundos de diferencia en la región centro-norte del país.
De acuerdo con dicha evaluación, la estimación incluye unos USD 24.000 millones en daños a edificaciones —viviendas, comercios, escuelas, hospitales e instalaciones públicas— y otros 13.000 millones en infraestructura.
Dentro de este último rubro, las mayores pérdidas se concentran en las telecomunicaciones, con unos USD 5.000 millones, seguidas de la energía y las carreteras.
El cálculo se basa en modelos de riesgo y no pretende sustituir las inspecciones sobre el terreno. Tampoco incluye las pérdidas por la interrupción de servicios y actividades económicas, los costos de la respuesta de emergencia, los efectos sobre las cadenas de suministro ni la reconstrucción. El impacto económico total, por tanto, podría ser aún mayor.
La ONU mencionó que en La Guaira, el estado más afectado, algunas personas siguen durmiendo fuera de viviendas dañadas o en espacios públicos, por temor a nuevos derrumbes o para proteger sus pertenencias. Según las autoridades, hay 46 espacios de alojamiento temporal operativos que acogen a más de 11.500 personas afectadas.
El último balance oficial eleva a 2.645 los muertos y a 12.666 los heridos. La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, defendió la actuación del Gobierno y aseguró que inmediatamente se activó el Estado venezolano en su conjunto.
“Lo primero que hicimos a pocas horas de su ocurrencia fue emitir un decreto para atender esta situación de emergencia, se desplegó inmediatamente el sistema de protección civil, el sistema de defensa pública», señaló Rodríguez. También destacó que 6.462 personas fueron rescatadas.
Según la ONU, unos 3.000 rescatistas internacionales continúan participando en las labores de búsqueda.
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