Los apagones en el suministro energético no solo detienen máquinas; provocan daños de manera directa el bolsillo de los ciudadanos y la estabilidad del empleo, así lo manifestó el analista económico Alberto Acosta Burneo, quien argumenta que parar la cadena productiva solo provoca escasez, encarece la vida y pone en riesgo los ingresos de miles de viviendas.
“Estas desconexiones no solamente caen en el sector productivo, yo creo que sí que es necesario compartirlas con el resto de sectores de la sociedad. Sí, es incómodo para las familias, pero lo que tenemos que debemos estar claro es que si detenemos la producción vamos a sentirlo a nivel del consumo, lo van a terminar sintiendo las familias y eso es lo que hay que cuidar», detalló Alberto Acosta.
Con el objetivo de evitar un retroceso en el crecimiento, mantiene se debe aplicar de inmediato medidas excepcionales que duren lo que se extienda la crisis energética y climática, en el ámbito laboral como en el tributario.
“Hay que permitir cambiar horarios por estas circunstancias sin recargos, además de permitir jornadas
reducidas como ya se hizo en su momento en la pandemia. Pero al mismo tiempo necesitamos también trabajar en programas de flexibilidad para el pago de tributos para el sector productivo. Un sector productivo que está enfrentado a ciertas desconexiones en ciertos horarios tiene dificultades también para
generar esa liquidez”, agregó Alberto Acosta.
Además, hizo énfasis que apalancar la buena coyuntura macroeconómica necesitará de pragmatismo para así potenciar el aprovechamiento del buen momento macroeconómico, el aumento de la liquidez, los hitos en ventas, los créditos productivos que se expanden en el contexto de un bajo riesgo país.
Finalmente, así el impulso del sector productivo se transformará en un escudo que resista la tormenta energética y climática que golpean al territorio nacional.
