Guayaquil vivió una noche de clima extremo, con fuertes lluvias, vientos y una poderosa tormenta eléctrica que azotó la ciudad. El intenso aguacero provocó inundaciones en varias calles, mientras que los fuertes vientos derribaron árboles en vía a la Costa y cables eléctricos, lo que provocó interrupciones generalizadas. La tormenta tomó a muchos residentes desprevenidos y generó caos en diferentes partes de la ciudad.

El centro de la ciudad y las zonas comerciales como La Bahía estuvieron entre las más afectadas. Los vendedores ambulantes y los dueños de tiendas lucharon por proteger sus productos mientras los niveles de agua subían rápidamente. Se reportaron cortes de energía en varios vecindarios, mientras los equipos de emergencia trabajaron durante toda la noche para limpiar los escombros y responder a los incidentes de infraestructura dañada.

Los peatones y conductores enfrentaron condiciones peligrosas mientras los relámpagos iluminaban el cielo y los truenos resonaban en toda la ciudad. Las redes sociales se inundaron de videos que mostraban calles transformadas en ríos y personas corriendo para cubrirse. Las autoridades instaron a los residentes a permanecer en el interior y evitar viajes innecesarios para prevenir accidentes.
Al pasar la tormenta, comenzaron los esfuerzos de limpieza. Se desplegaron equipos municipales para restaurar los servicios, limpiar las carreteras y evaluar los daños. La severidad del clima dejó a muchos en shock, subrayando la vulnerabilidad de la ciudad a eventos climáticos repentinos y extremos.
