Debido a un estiaje extendido en el Austro ecuatoriano, la provincia del Azuay experimenta una disminución en sus corrientes fluviales, lo cual genera tensión en la infraestructura eléctrica del país, conforme a los datos de la Red Hidrometeorológica de ETAPA EP. Al promediar las 08h00 de este jueves 8 de enero de 2026, las cuencas de los ríos Tarqui, Machángara y Yanuncay permanecen con volúmenes reducidos, a diferencia del río Tomebamba que exhibe un comportamiento habitual.
La escasez de lluvias se ha manifestado desde que comenzó el año, aunque el Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología (INAMHI) pronostica una pronta reactivación de las precipitaciones en dicha zona. Esta carencia de recursos hídricos eleva la inquietud sobre la provisión para la ingesta ciudadana, las labores del campo y la producción energética. De hecho, los cauces que nutren el reservorio de Mazar, pieza fundamental del complejo hidroeléctrico Paute – Molino, evidencian un descenso notable en su potencia, llegando incluso a presentar sectores áridos.
Este fenómeno climático trasciende la cordillera de los Andes según el INAMHI. La inviabilidad de captar agua en los puntos estratégicos de generación ha derivado en que el Gobierno incremente la compra de electricidad a Colombia para solventar el déficit en las plantas locales.
Finalmente, A pesar de la situación, representantes estatales han rechazado de momento la aplicación de suspensiones en el servicio eléctrico. No obstante, especialistas y entes técnicos alertan que la continuidad de la sequía y la baja reserva de agua pondrían en peligro la continuidad del flujo eléctrico si no se producen lluvias de relevancia en el corto plazo. Finalmente, la falta de agua perjudica las tareas del sector agrario en el Austro, mermando el riego de sembríos y el suministro vital para las poblaciones cercanas a las riberas.
