La Confederación de Trabajadores de la Educación de la República Argentina (CTERA) inició este lunes 3 de agosto de 2026 un paro nacional de 24 horas que afecta a todos los niveles educativos del país, en demanda de mejoras salariales y mayores recursos para el sistema educativo.
La jornada de protesta coincide con el regreso a clases tras el receso invernal y responde, según los gremios, a la falta de convocatoria del Gobierno nacional para reabrir la Paritaria Nacional Docente y discutir una actualización de los salarios, mientras el ingreso mínimo del sector permanece fijado en alrededor de 500 mil pesos argentinos.
Entre los principales reclamos de los sindicatos está la restitución del Fondo Nacional de Incentivo Docente (FONID), un aporte estatal creado en 1998 que representaba entre el 7% y 15% del salario de bolsillo de los trabajadores de la educación, hasta su eliminación durante la administración de Javier Milei.
Además, los docentes exigen un mayor financiamiento para escuelas, universidades públicas y comedores escolares; la aprobación de una nueva Ley de Financiamiento Educativo y rechazan el proyecto de Ley de Libertad Educativa impulsado por el Ejecutivo.
Amplio respaldo sindical
A la convocatoria de CTERA se sumaron diferentes organizaciones gremiales, entre ellas el Sindicato Unificado de Trabajadores de la Educación de Buenos Aires (SUTEBA), la Federación de Educadores Bonaerenses (FEB), la UDOCBA, la AMET, la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE), además de federaciones universitarias como CONADU y CONADU Histórica.
La protesta también recibió el respaldo de las centrales sindicales CTA Autónoma y CTA de los Trabajadores, cuyos dirigentes expresaron su rechazo a los recortes presupuestarios, despidos en el sector público y la pérdida del poder adquisitivo de los trabajadores.
En la ciudad de Buenos Aires, la jornada incluyó movilizaciones hacia puntos como el Ministerio de Hacienda y la zona de las avenidas De Mayo y 9 de Julio.
Reclamos en Buenos Aires y advertencias del Gobierno
Los sindicatos de la capital argentina también cuestionan las modificaciones al Estatuto Docente impulsadas por decreto por el jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, además de exigir cambios en el sistema de auditoría de licencias médicas, mejoras salariales y la continuidad de las medidas de fuerza.
Por su parte, el Gobierno nacional anunció controles para verificar el cumplimiento de las nuevas disposiciones laborales que consideran a la educación como un servicio esencial, con una obligación mínima de funcionamiento durante las jornadas de paro.
El Ministerio de Capital Humano, encabezado por Sandra Pettovello, informó que se realizarán inspecciones en establecimientos educativos de todo el país y advirtió que podrían aplicarse sanciones económicas a los gremios en caso de incumplimientos.
Conflicto por el futuro de la educación pública
La protesta se desarrolla en un contexto de creciente tensión social en Argentina, marcado por reclamos vinculados al costo de vida y al impacto de las medidas de ajuste económico implementadas por el gobierno de Javier Milei.
Mientras el Ejecutivo sostiene que la responsabilidad salarial de los docentes corresponde a las provincias desde 1992, CTERA, liderada por Sonia Alesso, defiende la movilización como una medida en protección de los derechos laborales, las jubilaciones y el fortalecimiento de la educación pública.
