Este viernes 25 de abril de 2025, el Vaticano concluirá el velatorio del Papa Francisco con el cierre de su féretro en una ceremonia solemne en la Basílica de San Pedro. El ritual, dirigido por el arzobispo Diego Ravelli, maestro de las celebraciones litúrgicas pontificias, incluye la lectura de un acto en latín, la colocación de un velo de seda blanca sobre el rostro del pontífice y la bendición con agua bendita. El ataúd contiene monedas, medallas y documentos, según la tradición.
El Papa Francisco, fallecido el pasado lunes a los 88 años, expresó en su testamento su deseo de un funeral sencillo. Eligió ser enterrado en un único ataúd de madera recubierto de zinc, rompiendo con la tradición de tres ataúdes interconectados hechos de ciprés, plomo y roble. Además, elige la Basílica de Santa María la Mayor en Roma como su lugar de descanso final, en lugar de las grutas del Vaticano.
El entierro está previsto para este sábado, 26 de abril, a las 10.00 hora local, en la Plaza de San Pedro. La ceremonia reunirá a más de 130 delegaciones internacionales, incluidos al menos 50 jefes de Estado y 10 monarcas reinantes. Entre los presentes destaca el presidente de Ecuador, Daniel Noboa, quien llegó a Italia para participar del evento.
El Papa Francisco, conocido por su estilo pastoral y humilde, busca reflejar estos valores en su funeral. Pide que sus funerales enfaticen su condición de pastor y discípulo de Cristo, evitando la pompa y los privilegios. Este enfoque se evidencia en la elección de un ataúd sencillo y la decisión de no exhibir su cuerpo en una plataforma elevada, como era costumbre en los funerales papales anteriores.
La ceremonia del entierro tendrá lugar en la Basílica de Santa María la Mayor, donde el Papa Francisco será enterrado en una tumba sencilla, excavada en el suelo, sin decoración, solo con la inscripción “Franciscus”. Con esta decisión concluye un pontificado marcado por el énfasis en la sencillez, la cercanía a los fieles y el compromiso por la paz y la fraternidad entre los pueblos.
