España continúa hoy en estado de interrupción del transporte, tras la confirmación por parte del ministro de Transportes, Óscar Puente, de que los servicios de trenes de larga y media distancia no se reanudarán. Tras un apagón masivo que afectó la Península Ibérica y partes de Francia esta madrugada, las autoridades siguen trabajando para evacuar a los pasajeros varados en 116 trenes, de los cuales 26 aún no han sido desalojados al mediodía.
Puente insta a los ciudadanos a evitar viajar en coche, advirtiendo de posibles congestiones, aunque el transporte de mercancías y el transporte público urbano siguen funcionando. Los aeropuertos de toda España, incluidos los principales de Madrid y Barcelona, siguen funcionando, pero registran retrasos. Las autoridades han reducido el número de vuelos entrantes en un 20 % para gestionar la crisis, aunque las operaciones en las Islas Baleares y Canarias continúan con normalidad, salvaguardando un sector vital para el turismo internacional.
El apagón provoca una suspensión generalizada de actividades, que afecta especialmente al sector del transporte. El operador aeroportuario español, Aena, informa que los aeropuertos funcionan con sistemas eléctricos de contingencia, que mantienen las operaciones, pero generan incertidumbre para los pasajeros que salen, dependiendo de su capacidad para llegar a las terminales. Las estaciones de tren permanecen cerradas para viajes interurbanos, y los autobuses locales experimentan un aumento repentino en el número de pasajeros.
El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, se dirige a la nación y confirma que, si bien se ha restablecido el suministro eléctrico en algunas regiones del norte y del sur, la causa exacta del apagón sigue siendo desconocida. Sánchez hace un llamamiento a la calma pública, desalienta la especulación e insta al uso responsable del teléfono para evitar la sobrecarga de las redes de comunicación. El gobierno se compromete a priorizar la restauración completa del servicio y a esclarecer el origen de la interrupción.
Este evento sin precedentes pone de manifiesto las vulnerabilidades de las infraestructuras de la Península Ibérica, afectando no solo a España, sino también a su vecino Portugal y a partes del sur de Francia. Las autoridades continúan sus esfuerzos coordinados para estabilizar la situación, mientras millones de residentes y turistas se adaptan al grave impacto en su vida diaria.
