El Festival de Cannes 2025 fue escenario de una de las apariciones más comentadas del certamen: el reencuentro público entre Julian Assange y el expresidente ecuatoriano Rafael Correa. Ambos asistieron a la presentación del documental El Hombre de los Seis Mil Millones de Dólares, dirigido por Eugene Jarecki, que relata la trayectoria del fundador de WikiLeaks y su lucha legal contra la extradición a Estados Unidos.
La presencia de Correa generó especial interés, al ser una figura fundamental en la historia de Assange. Durante su gobierno, Ecuador otorgó asilo diplomático al activista australiano en su embajada en Londres, donde permaneció resguardado entre 2012 y 2019. El gesto fue interpretado en su momento como un acto de soberanía frente a presiones internacionales.
En el evento cinematográfico, Assange reapareció en medio de especulaciones sobre su estado legal y su futuro. Por su parte, Correa, que actualmente reside en Bélgica, aprovechó el espacio para reforzar su discurso sobre la judicialización de líderes progresistas en América Latina. Además de apoyar el documental sobre Assange, el exmandatario participó en la presentación de Influjo Psíquico, obra de la cineasta colombiana Alejandra Cardona, que retrata lo que Correa denomina “lawfare” o persecución judicial con fines políticos.
La película fue presentada como una denuncia de los mecanismos utilizados para desacreditar a líderes de izquierda. A través de redes sociales, Correa compartió fotografías junto a Assange y la directora Cardona, destacando su participación en Cannes como un acto de resistencia frente a lo que considera una guerra judicial en su contra.
La imagen de ambos activistas juntos revitalizó antiguos debates sobre la libertad de prensa, la soberanía de los Estados y los límites de la justicia internacional. El Festival de Cannes, en su edición 78, demostró que más allá del glamour, el cine puede seguir siendo un instrumento poderoso de crítica política y social.
