La producción petrolera de Ecuador ha logrado una recuperación del 99% tras la reanudación de operaciones en sus dos oleoductos, cuya actividad fue suspendida de manera forzosa en julio.
Actualmente, la producción de crudo casi alcanza los niveles previos a la emergencia provocada por la paralización de los ductos ocurrida a inicios de julio de 2025.
El 5 de agosto, la producción llegó a 465.243 barriles diarios, una mejora significativa comparada con los 31.831 barriles reportados el 22 de julio, durante el momento más crítico de la crisis.
Antes del incidente, el promedio diario de producción era de 467.043 barriles (según cifras de junio de 2025), lo que refleja un repunte del 99% en la extracción petrolera actual.
La paralización de los oleoductos se debió al avance acelerado de la erosión regresiva del río Coca, un fenómeno inusual que desgasta el cauce y los bordes del río y sus afluentes, y que amenazaba con dañar gravemente los oleoductos SOTE y OCP.
Para evitar derrames, se detuvieron las operaciones y se construyeron variantes temporales en la zona de San Carlos, provincia de Napo.
Los oleoductos SOTE y OCP son las únicas «arterias» con las que cuenta Ecuador para transportar su petróleo desde los campos amazónicos hasta las terminales de exportación en Esmeraldas.
La caída en la producción durante julio ha provocado que el promedio de extracción en 2025 se ubique en 419.351 barriles diarios, una cifra que complica el cumplimiento de las metas establecidas.
A comienzos del año, el objetivo era alcanzar una producción de 580.000 barriles diarios, pero en abril la proyección se redujo a 500.000.
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