Afectados por la contaminación de los ‘mecheros’ en la Amazonía ecuatoriana presentaron el 13 de agosto, ante la Corte Constitucional (CC), una denuncia por incumplimiento de una sentencia que ordenaba su retiro, debido a la vulneración de los derechos de la naturaleza y de la salud de las comunidades cercanas. Según los denunciantes, la medida aún no se ha cumplido.
«Es hora de decir basta. No nos vamos a quedar calladas», expresó Leonela Moncayo, de 15 años, una de las menores más activas en el caso, quien llevó en sus manos las 55 páginas de la demanda. Ese día, ocho de las nueve niñas que iniciaron esta lucha ingresaron a la sede de la CC en Quito, acompañadas por la prensa y una treintena de ambientalistas que respaldaron la acción.
El personal de seguridad y administrativos de la Corte recibieron la documentación, mientras que, al salir, las menores fueron recibidas con aplausos, tambores y consignas como: «El agua vale más que el oro», «Estamos muriendo por contaminación» y «El fuego de los mecheros es el grito de dolor de la Amazonía».
La sentencia inicial, emitida el 29 de julio de 2021 por la Corte Provincial de Sucumbíos, ordenaba la eliminación de 447 mecheros ubicados en varias provincias amazónicas. Sin embargo, Moncayo afirmó que, lejos de reducirse, el número ha aumentado a 486, mientras Petroecuador asegura que se encuentran en proceso de retiro paulatino.
La joven denunció la falta de acceso a agua potable no contaminada y la carencia de centros médicos cercanos, lo que agrava la situación de los enfermos, especialmente los casos de cáncer, que ya superan los 700.
Ximena Vizcaíno, representante de la Red Eclesial Panamazónica (Repam), manifestó su respaldo a la causa y señaló que el impacto de «los mecheros de la muerte» no se limita a Sucumbíos, Orellana o Napo, sino que afecta a todo el bioma amazónico, un territorio interconectado por ríos, selvas, biodiversidad y culturas ancestrales que lo habitan.
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