El Ministerio de Energía y Minas informó el 24 de junio de 2026 que Ecuador habría incorporado más de 35.000 barriles de crudo durante el primer semestre del año, atribuyendo este resultado a las intervenciones ejecutadas por Petroecuador en distintos campos petroleros.
De acuerdo con el comunicado oficial, entre enero y junio se sumaron 35.004 barriles mediante la realización de 116 intervenciones operativas, que incluyeron perforación de nuevos pozos y trabajos de recuperación secundaria para mantener la producción nacional.
Sin embargo, las cifras oficiales del Banco Central del Ecuador (BCE) y los reportes diarios de producción muestran un panorama distinto. Los datos reflejan que la producción petrolera del país no registró un crecimiento neto durante el primer semestre, sino una disminución.
Según el BCE, en enero de 2026 la producción alcanzó un promedio de 466.398 barriles diarios, mientras que hasta el 23 de junio el promedio se ubicó en aproximadamente 460.326 barriles por día. Esto representa una reducción cercana al 1,3 %, equivalente a más de 6.000 barriles diarios menos en comparación con el inicio del año.
Especialistas del sector explican que los 35.004 barriles mencionados por el Gobierno corresponden a la producción recuperada mediante intervenciones técnicas, pero no implican un incremento en el volumen total de crudo extraído. Según indican, estas acciones apenas compensan parcialmente la declinación natural de los campos petroleros y otros problemas estructurales que afectan a la industria.
La producción se mantiene en niveles históricamente bajos
La evolución de las cifras oficiales también evidencia una tendencia descendente en los últimos años. Al comparar el primer semestre de 2026, con un promedio cercano a 460.000 barriles diarios, frente a los aproximadamente 555.000 barriles diarios registrados en el mismo período de 2014, la producción nacional presenta una caída superior al 17 %, lo que representa alrededor de 95.000 barriles menos por día.
Analistas petroleros sostienen que revertir esta tendencia requerirá inversiones de largo plazo, mayor seguridad jurídica y una estrategia integral para la recuperación de los campos maduros, ya que las intervenciones operativas por sí solas no serían suficientes para incrementar de forma sostenida la producción nacional.
