Las innumerables críticas que se generaron en los últimos días por el diseño propuesto para el Museo Nacional, que estará ubicado en Quito, fueron suficientes para que el Gobierno tome una decisión al respecto.
A través de su cuenta de X, el ministro de Infraestructura y Transporte, Roberto Luque, anunció que la Empresa Pública encargada del proyecto del Museo Nacional, en el ejercicio de sus competencias, decidió rechazar la propuesta presentada por el Colegio de Arquitectos, respecto a dicha obra.
El equipo formado por el estudio español Campo Baeza y la firma quiteña MAODA ganó el concurso público con su proyecto ‘Ecos del Sol’, descrito como «el gran contenedor del tesoro nacional».
Su forma se asemeja a una caja rectangular y precisamente eso ha generado rechazo.
“Los hemos escuchado atentamente y no solo eso, coincidimos con ustedes. El diseño propuesto para el Museo Nacional no es lo que Ecuador necesita, especialmente Quito”, enfatizó Luque.
Agregó que, como ministro, respalda plenamente esta decisión, porque comparto la convicción de que el proyecto debe responder al sentir de la ciudad y estar a la altura de lo que Quito y el país merecen.
Luque mencionó que la Empresa Pública convocará a los finalistas de este concurso para que presenten sus propuestas “y nosotros, junto a ustedes, elegiremos el diseño definitivo. El Museo es una promesa que no vamos a dejar de cumplir. Pero debemos cumplirla con empatía con la ciudad y sus necesidades. Quito y la cultura del país lo merece”.
“Ecos del Sol” fue elegido el 6 de julio como el diseño arquitectónico ganador del concurso internacional convocado para edificar el nuevo espacio que albergará a cerca de 1,2 millones de bienes patrimoniales. Fue escogido de entre 148 proyectos presentados por profesionales de más de 20 países. Sin embargo, ya no será por los diferentes cuestionamientos.
Esta situación ocasionó que Romina Muñoz renuncie la Viceministerio de Cultura, tras defender la decisión afirmando que la elección va más allá de los gustos personales, pues la construcción debe responder a necesidades técnicas específicas de los bienes patrimoniales que ahí se exhibirán y las actividades que se desarrollarán.
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